Ser un buen anfitrión

Empecemos por el principio (siempre me ha hecho gracia esa expresión), que si no te gusta la gente en tu casa, no la invites.

Al buen anfitrión, le gusta atender a sus invitados, le agrada que la gente vaya a su casa y se sienta a gusta. Que puedan percibir su alegría y lo que le hace feliz.

El buen anfitrión, es aquel a quien le gusta compartir, enseñar guiar y proveer seguridad y tranquilidad a sus invitados.

Y bueno, que si invitas a alguien a pasar unos días en casa, pues tendrás que considerar que esa persona ha apartado en su agenda, unos días para ir a verte, compartir contigo y sobre todo para conocer a dónde vives. Que va de vacaciones, descanso, es un turista en tu hogar y espera que tú seas su guía; por lo que sería bueno que hicieras una agenda con actividades: shopping, museos, parques, etc…

Pues ésta persona además de querer ir a verte, muy seguramente también ha pagado tiquetes (billetes) aéreos, tren, gasolina, etc… Así que lo mínimo que espera es que no te pienses que ha hecho todo ese gasto y ha apartado tiempo de sus cortas vacaciones anuales para ir a encerrarse a tu casa a verte la cara.

Tampoco esperes que se vaya solo a aventurar sin conocer nada de nada, que los viajeros aventureros no son la norma y creo que ni tu lo harías.

Dejando claro esto, pues solo es poner algunas normas de convivencia durante los días de estadía de esa persona. Esto se indica antes de la planeación del viaje y llegada de tu invitado a casa.

En cuando llega, le enseñarás tu casa para que se familiarice con los espacios comunes y le indicarás cuál baño usar, dale sus toallas y si usa otro baño diferente, asegúrate de estar bien provisto con los elementos de higiene básicos: champú, jabón, papel de tocador, dentífrico, etc…

Si el clima es bastante diferente de su lugar de procedencia, asegúrate de proveer un buen abrigo si es necesario, no es necesario llevarle de compras solo para pasar unos días (a menos que tu invitado quiera hacerlo).

Por otro lado, cuando planeamos una comida en casa o una festividad, debemos tener en cuenta  que es mejor planearlas con antelación y nunca olvidar que el protocolo dicta que el anfitrión es quien marca el comienzo y el final de la cena, es decir; los invitados comienzan a comer cuando el anfitrión lo hace y deben detenerse cuando el anfitrión termine de comer.

Es por esto, que el anfitrión debe estar atento al ritmo de los comensales y generalmente comer despacio; de modo que los invitados tengan tiempo de comer y conversar tranquilamente.

Ver si tenemos un lugar de acopio como un buen congelador auxiliar, podremos comprar los ingredientes más costosos a mejor precio si los adquirimos antes de la temporada, no olvides las preferencias y alergias de tus invitados; pregúntales si  padecen de alguna alergia y si es así planea un menú alternativo.

Concreta a tus invitados por lo menos con un mes o dos de antelación y si algunos deben desplazarse desde lejos, pues adecúales una estancia para pasar la noche y descansar o si no dispones de espacio suficiente, intenta ubicarles en otra casa de un familiar o amigo en común y si al final no es posible; en el hotel más cercano.

Pide confirmación de asistencia con mínimo 3 semanas de antelación al evento. De esta forma podrás tener una seguridad de cuántos cubiertos, camas, botellas, etc, comprar.

Por parte del invitado queda confirmar, si es el caso pagar su estadía y/o viaje. Colaborar en lo que se ofrezca y como mínimo llevar un presente de agradecimiento a tu anfitrión.

Nunca, pero nunca, lleves contigo a alguien que no esté invitado a menos que la invitación diga “Juanita y pareja”, Juanita deberá asistir sola. Es de muy mala educación llevar asistentes no anunciados o invitados. Siempre que te veas obligado a hacerlo, deberás como mínimo consultar con tu anfitrión antes de asistir y si es posible con tiempo de antelación, pues se debe considerar que ésta persona debe planear todo al detalle y generalmente se paga por cubierto (por cada plato).

Y para finalizar, si lo pasaste genial con tu invitado, pues maravilloso! Cuenta tus mejores momentos y compártelos. Pero si por el contrario, no fue de tu agrado, mejor calla y háblalo con tu invitado para que las desavenencias no vuelvan a ocurrir o para que ésta persona corrija su comportamiento o en dado casi tu el tuyo. Recuerda que tu tampoco eres perfecto.

Anee

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