La verdadera belleza

Hace un tiempo ya, la marca Dove lanzó una serie de sketches sobre la verdadera belleza como parte de su campaña. Fue como una especie de estudio social y una autoevaluación al mismo tiempo.

Éstas personas llegaron a un estudio donde fuera dibujadas dos veces sin que el dibujante las viera y se basará únicamente en las descripciones que recibía.

La una era la descripción propia y la otra era de alguien a quien esa persona había visto y con quien había hablando.

En fin, que esto demuestra lo poco que podemos llegar a valorarnos, lo feos que nos sentimos y vemos a veces. Lo que no nos damos cuenta es de cómo nos perciben los demás. Muchas veces estas personas dan el valor real a nuestra verdadera belleza.

Triste verdad? Pero la verdad es que eso pasa y mucho. Estamos siendo atacados constantemente por los medios para cumplir estos estándares, los cuales por el solo hecho de no ser copias absolutas de lo que nos venden ya pensamos que no valemos, que no somos bellos.

Cada persona es un mundo, su belleza no radica solo en su apariencia física, dinero y vestimenta. Va mucho más allá!

Somos una personalidad, nuestras buenas y malas acciones, nuestra actitud ante el mundo y la sociedad que nos rodea.

Esto es como una prueba del espejo, donde la persona que se refleja en el espejo es diametralmente opuesta a la persona que se para frente a él. La persona que se refleja es la que lleva todos nuestros miedos, angustias y emociones; también puede reflejar nuestra alegría, satisfacción y autoestima.

Todo dependerá de qué siente nuestro corazón al momento de vernos reflejados en el espejo. Y nos asombramos cuando las personas tienen una percepción y concepto diferente sobre nuestro aspecto.

Da mucha pena (pesar), ver a muchas mujeres y hombres también (en menor medida), llevados por un tobogán de angustias, falta de autoestima, miedos, etc… Solo porque en sus mentes, en lo más profundo de su corazón no ven quienes realmente son.

Esta percepción distorsionada va hacía ambos lados. Mujeres muy hermosas física y emocionalmente; pueden percibirse de manera opuesta y por el contrario conozco a muchos y muchas que aunque son personas no digo horribles, pero sí bastante desagradables e irrespetuosos con todos quienes los rodean, viven pensando que son perfectos y que tienen derecho de atropellar. Tienen en un mente una percepción distorsionada de la realidad.

La verdadera belleza entonces, no radica solo en una edad, unas arrugas y algunos cuantos michelines. No se basa en los trapitos que nos ponemos, ni en el coche (carro) que conducimos; la verdadera belleza se basa en quiénes somos realmente y en cómo nos sentimos.

Anee

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